Acerca de mí

- Nombre: Mario Vidal
- Ubicación: La Plata, pcia. de Buenos Aires, Argentina
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Breves relatos de un viaje que hice por América Latina a dedo durante todo 1971, escritos más de 30 años después.
16.9.04
Preso en Panamá
----- Original Message -----
From: "Jose Mario Vidal"
To: Alfredo
Sent: Wednesday, November 25, 1998 9:27 PM
Subject: Panamá
> >//me vas a tener que contar cómo y porqué fueron las otras veces que dormistes en una celda... apuntastes como 5... No sabía lo frondoso de tu prontuario...
Sí, fueron varias veces pero no quiero ni acordarme. Estimado Gran Saltamontes: Me insististe tanto que voy a pelear con la memoria y finalmente te voy a responder. Te contaré sólo una de esas 4 o 5 eternas noches. Aquí va...
Una otra vez tuve que dormir en una carcel y fue en ciudad de Panamá. Esta vez la cosa fue seria. Había llegado a Pesé, pueblo del norte de ese país en el distrito de Chitré, cercano a Santiago de Veragüas y a la frontera con Costa Rica. Fui a ver a un amigo, el Sr. Francisco Ramos Mirones, campesino y poeta.
Como no tenía ni un puto dolar él me dio alojo y comida en su vivienda. Estuve ahí varios días y recuerdo pasábamos las tardes calurosas en el atrio de su casa, sentados en cómodas reposeras y conversando sobre la vida. El sol caía a plomo y la calle de tierra acumulaba 10 cmts. de polvo. Francisco leía sus poesías y me contaba historias de brujas y aparecidos; yo por mi parte le intentaba explicar cómo era Buenos Aires.
Esas conversas terminaban siempre con un decir de Francisco (nos tratábamos de riguroso "usted") ... "es así mi amigo Mario, vea usted... qué vaina hombre... !!!". Este buen Señor era partidario de Arnulfo Arias, quien fuera presidente de Panamá. Tenía militancia política y era contrario al golpe de Omar Torrijos.
Era el año de 1971, la época en que Panamá empezaba a denunciar los tratados del famoso Canal. Recuerdo que había en toda la gente un abierto sentimiento anti-norteamericano; muchas veces caminando por las calles me gritaban "gringo go out".
A los pocos días de estar en Pesé se cometió un asesinato en alguna hacienda de las cercanías: mataron a un campesino a golpes de "coa", un manual de labranza de esa región.
Una noche -era sábado- fui con un hijo de Francisco a caminar y nos llegamos hasta la plaza principal del pueblo. En eso vimos una polvareda que se acercaba por la calle de tierra y paraba justo frente a nosotros. Era un piquete de la Guardia Nacional que sin decir agua va nos esposaba y detenía; un jeep con 3 milicos a los gritos y pelando armas. Yo solo atiné a decir que era extranjero y que quería comunicarme con el embajador argentino pero no me dieron bola.
Los tíos enfilaron directo para la casa de Francisco; se ve que lo conocían. Entraron sin golpear y lo prendieron sin darle tiempo a nada. Requisaron la casa y se llevaron un grabador y una pila de cartas que estaban arriba de una mesa: eran las mías. Vieron un retrato de Arnulfo Arias colgando de la pared y uno de ellos dijo... "ese bribón ..." Lo bajaron al pibe y en el jeep descubierto nos llevaron esposados a Chitré.
La situación era muy dura y desconcertante. Mi amigo intentaba protegerme y explicar algo pero era inutil ya que los milicos cumplían órdenes.
El jeep transitó 20 kmts. por caminos de tierra, de noche, entre plantaciones de bananos, hasta llegar a Chitré. Yo invocaba por el embajador argentino, un milico hijo de puta que después me dio trabajo y no me pagó.
Fuimos a parar a la carcel. Francisco estaba en la celda de al lado y pude conversar con él un poco. Era una celda común con un camastro y una bacinilla... fue una noche de mierda sin saber qué pasaba y no pude pegar un ojo.
Recuerdo que me entretenía evocando la calle Corrientes y los amigos de Buenos Aires, mi perra y mi cama de Wilde. Yo en prisión y sin saber de qué se me acusaba... ???
A eso de las 5 de la mañana nos golpearon la puerta de rejas: alguien había traído comida; era Petra, la esposa de Francisco. Había caminado toda la noche los 20 kmts. que separaban Pesé de Chitré. Comí arroz mechado con habas (por esa época de mi vida comer era un azar y lo aceptaba así).
A las 7 de la mañana un milico me sacó y tuve que ir a prestar declaración. No me quitaron las esposas. Escritorio de por medio el sargento tenía todas mis cartas en la mano y ya las había leído. Por las preguntas que me hacía me di cuenta que se trataba del asesinato y me quedé más tranquilo: no eran cuestiones políticas. Me dijo que se veía obligado a mandarme a la capital del país.
A las 8 de la mañana subimos esposados a un micro de línea con un guardia armado acompañando. Me sentía un delincuente, un miserable reo de muerte; era todo tan feo que no podía ni hablar. La buena de Petra se había quedado en Chitré y llorando nos decía adios. Divina esa Petra! (era iletrada, padecía de bocio y su cuello era un maremagnum...).
Y allá nos fuimos con Francisco, ambos esposados y mirando obligadamente el paisaje del norte de Panamá, medio resignados a nuestra increíble mala suerte. Nos llevaron al Depto. de Policía, lo que es allá la Guardia Nacional. Ni bien llegados me quitaron las esposas y tuve que padecer un muy largo interrogatorio. Supe que el embajador argentino ya estaba al tanto de lo que pasaba con el ciudadano Jose Mario Vidal.
A eso del mediodía nos soltaron y nos fuimos silbando bajito a casa del negro Chabelo, un pariente de Francisco que había sido Ministro de Educación y vivía en Betania, una urbanización de los alrededores. Francisco le pidió plata y con eso pudimos comer algo y regresar a Pesé.
Viajamos ya de noche y el micro nos dejó en Chitré a eso de las 23 horas. Francisco me dijo que ya no había movilidad y solo quedaba caminar. Le dije: caminemos... y caminamos los 20 kmts. bajo una hermosa luna llena bordeando plantaciones de caña de azucar. A mitad de camino Francisco arrancó un pedazo de caña y me dijo que convenía masticarla. La luna iluminaba el camino. Es muy lindo el sabor de la caña cuando uno está cansado de andar.
Se hicieron las 2 y las 3 y las 4 de la madrugada y caminábamos entre las plantaciones de regreso a casa. A eso de las 5 y con un brutal cansancio a cuestas divisamos una loma. Francisco me dijo que detrás de esa loma estaba Pesé. Apuré el paso y luego miré para atrás: lo vi montado en un burro. Juro que lo vi y que levanté mi mano para increparlo por la diferencia: yo a pie y él cómodamente subido a una jaca. La visión duró dos segundos y de inmediato me di cuenta que el cansancio y el stress me estaban jugando una mala pasada: fue una alucinación, la única que tuve en mi vida. Bajamos la cuesta y llegamos a su casa.
La despertamos a Petra que saltaba de contenta y nos fuimos a dormir. Al día siguiente volvimos con Francisco a conversar la tarde en las reposeras del porche de su casa. Me dijo... "Usted no se va a olvidar nunca de Panamá... es así mi amigo Mario... qué vaina hombre ... !!!". Mario
PD: pocos días después regresé a ciudad de Panamá y me alojé en casa de Chabelo unos 15 días. Después emprendí el regreso a mi patria.
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Mario, encontré esto, entre mis cosas. Seguro que está acá como un tesoro! Lo he leído y lo vuelvo a leer, es como ver lo que tú has dibujado y coloreado... Imposible no deleitarse con tanta belleza...
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