Breves relatos de un viaje que hice por América Latina a dedo durante todo 1971, escritos más de 30 años después.

16.9.04

El Che Vidal


La Plata, 4 de febrero de 1999
Querido Dani: hola!

A propósito de una carta recibida desde Cuba, esa donde me decías que tu viejo me decía "el Che Vidal" recordé algunas cosas que tenía olvidadas y que en su momento yo supe contarle. Ultimamente parece que sólo vivo de recuerdos y espero pronto se me pase y vuelva a apuntar hacia adelante.

Anduve desde los 17 años de mochilero por toda la Argentina y países vecinos. Cada fin de semana por medio agarraba mi bolsito y disparaba a traquetear los caminos. Con una facilidad hoy día asombrosa me iba a Las Cuevas, pasaba a Chile y regresaba en dos días. O tocaba Reconquista, Asunción del Paraguay y vuelta. Las veces que me fui a pasar un fin de semana a Córdoba son incontables: nunca supe por qué pero el paisaje serrano me tiraba más que una yunta de bueyes (vos me entendés). En esa época era facil viajar a dedo; solo había que saber cebarle mate a los camioneros.

En 1971, a los 23 años, decidí ampliar mis fronteras. Agarré mi bolsito de lona cuadrillé, metí un par de calzoncillos, 2 remeras, varios libros e innumerables mapas. Completé con zapatos de repuesto y una mantita; pelpas y lapicera. Ese era todo el equipaje; de guita ni hablemos.

Tren a Constitución; tren a El Talar; micro hasta la Ford de Gral. Pacheco sobre ruta 9 y de ahí en más a dedo. Al día siguiente ya estaba en Mendoza y al otro en Santiago de Chile. Era la época de Salvador Allende y me alojé en la Federación de Estudiantes Universitarios. Me dieron un pupitre en un aula magna para apolillar. Estuve ahí dos semanas y cambié de domicilio varias veces. Luego continué viaje hacia el norte y crucé al Peru.

Sería interminable relatar todo ese viaje, que duró un año, así que la corto y voy al grano. Contar eso sería más largo que un almanaque.

Estando en La Paz conocí a una chica un poco mayor que yo. Hablábamos con ella de temas revolucionarios, cosa fecunda en esa época. Queríamos cambiar el mundo a rajatabla. Yo venía de hacer agitación izquierdista en Colombia y Ecuador junto a dos mochileros, un argentino de Junin y el otro uruguayo Tupamaro (ésto jamás se lo he contado a nadie; sólo tu padre lo sabía).

Un día la chica me dijo: "te espero mañana a las 10 hs. en mi casa; vamos a ir a dar una vuelta". Me llevó al cementerio de La Paz y nos sentamos a hablar sobre dos tumbas. Me dijo: "siéntate ahí" y me senté. Ahí me contó que ella había estado con el Che una punta de veces mientras preparaban la guerrilla junto a los hermanos Peredo (el Inti, el Coco y el Chato). Al Che lo habían matado en Las Higueras hacía unos dos años atrás y los Peredo también estaban bajo tierra. La tumba sobre la que me hizo sentar era donde se sentaba el Che.

Recuerdo haberle contado a tu viejo por carta este mismo fragmento de ese muy largo viaje por América Latina. El siempre me respondía a poste restante anticipándose a mi llegada. Creo haberte contado que cuando me quedé varado en una isla del Caribe me mandó un giro. A raíz de mis andanzas el tío me llamaba como vos recuerdas y eso me hacía gracia. Lamentable o afortunadamente no soy el Che Guevara. Mario
Comments:
"Esa noche y antes de ir a dormir paró un poco de llover y "salimos afuera", nos sentamos en unas piedras, se hizo un silencio grupal espontáneo y nos quedamos todos contemplando la luz de la luna bañando esas misteriosas ruinas enclavadas en lo alto de los Andes peruanos, a algunos kilómetros de Machu Pichu" Qué lindo...

Mirá las cosas que me vengo q enterar gracias a la tecnología... militante con los tupamaros... sentado sobre lugares donde estuvo el che,.. dónde estaba guardado eso? me gustó lo de "por suerte o por desgracia.. no soy el che". U beso ..
 
Publicar un comentario

<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?